BARCELONA: donde empieza todo

La capital catalana se ha convertido en el epicentro de una nueva tendencia internacional, ser la piedra angular de la vida de muchos extranjeros.

No hace mucho, coincidía en un almuerzo en Barcelona con varias personas de otras nacionalidades, en concreto de Suecia y de Escocia. Y me di cuenta que tenían el mismo patrón laboral: residían en la ciudad, pero ninguno de los dos, tenían negocio en Barcelona, en algunos casos tampoco en España.

Y fue entonces fui consciente de un hecho que tiene dos vertientes: una decepcionante porque nos convertimos sólo en esa ciudad/país dormitorio y que genera una economía de perfil más familiar (inmuebles, colegios, comida, médicos, etc.), y fascinante porque podemos crecer muchísimo en la economía de desarrollo de negocio interior. Y desde Barcelona hacia el mundo, sin restricciones.

Pero vayamos por partes. No es fácil conseguir lo segundo si no tenemos lo primero bien consolidado. Llevo más de 10 años trabajando con el residente internacional, y el desarrollo ha sido constante, con un crecimiento en lo que se refiere a su establecimiento en la ciudad y alrededores, sin cesar. Pero eso no ha sido óbice para que se desarrollara el tejido empresarial colateral. Más bien lo contrario.

El establishment era lo fundamental, para las familias. Barcelona está considerada la ciudad que te hace sentir que estás en tu hogar, no importando en absoluto de dónde eres. ¿Motivos? Pues por las personas, el clima, la gastronomía, la magia de la arquitectura, cultura en general, por su limpieza… Y contra eso, muy pocas ciudades en el mundo pueden competir a todos los niveles. En la ciudad condal suceden cosas increíbles, porque la conexión entre las personas autóctonas con las extranjeras, consigue que se sientan muy cómodas y muy cercanas a la cultura que les acoge. Aunque desgraciadamente, esto no sucede con tanta alegría como debería, a pesar de los esfuerzos de algunos como yo, para que sea una práctica habitual.

El idioma a veces, pero sobretodo la falta de interés de los lugareños por integrar a los “nouvinguts”, hace que la velocidad de anexionarlos sea mucho más lenta de lo que debiera.

Pero la evolución de los residentes, a través de las redes sociales, creando comunidades cada vez más extensas y multiculturales, hacen de nexo para que el sentimiento de hogar sea más perceptible, aunque no podemos lanzar las campanas al vuelo, porque eso no quiere decir que se sientan más catalanes/españoles, solo siente que Barcelona es su hogar.  El problema para el acercamiento hacia nuestra identidad viene por la falta de interés general de nosotros, los anfitriones nacionales.

Mi padre llegó a Barcelona de su Huelva natal a la edad de 18 años, y hoy con 76, no deja de ser un andaluz en Catalunya pero que siente mucho esta tierra en sus adentros, por dos motivos muy importantes: la acogida que siempre tuvo, conseguir ser uno más entre las familias catalanas con las que trató, y porque sus hijos nacimos aquí, teniendo como propias las costumbres catalanas.

Esa es la oportunidad que en Romero hemos visto que se cumple ahora con los residentes internacionales residentes. Son ellos los que necesitan ser acogidos por los autóctonos, y nuestra responsabilidad de ser los anfitriones es, para nosotros una mera obligación. ¿Por qué? Pues porque han elegido la ciudad para proseguir con sus vidas, ¡qué menos que valorar eso!

Facilitarles la integración también les acerca el sentimiento de pertenencia a nuestra sociedad, por tanto, acelera muchos procesos como el estímulo empresarial. En muchas ocasiones, éste viene por la vía de la cultura en primer lugar, y después, con la confianza, se abren otras oportunidades empresariales.

Romero Premium Networking ha conseguido a través de la confianza generada en los últimos 10 años que sea el canal de los negocios para muchos de sus socios internacionales residentes.

Unión empresarial: asignatura pendiente

Pero, aunque parece que el camino hacia la integración de extranjeros en nuestra sociedad es muy alentador, las espinas todavía, están por todas partes. Y lo que voy a escribir, mis pensamientos basados en realidades, ciertamente no me hacen muy feliz, pero menos a los que se sientan aludidos por mis palabras.

Nuestra sociedad, la catalana, pero más concretamente la barcelonesa, tiene la culpa de que no haya una economía mucho más dinámica y una ciudad mucho más competitiva.

Las familias catalanas más relevantes, no todas eso sí, pero sí un gran número de ellas, no han hecho lo más importante en lo que respecta al legado del liderazgo social: el relevo generacional. Muchas, muchísimas empresas han dejado de crecer o simplemente se han vendido para “recoger los frutos”, y dejar de desarrollarlas, ampliarlas y crecer internacionalmente. El abuelo que la creó, y que el padre desarrolló en España y quizás algún país más, el nieto, que debería hacer la expansión internacional, la dilapidó vendiéndola, para vivir del “cupón”, las rentas de toda la vida, ponerse a viajar y no educar a sus hijos en los valores del esfuerzo por conseguir las cosas. Consecuencia de ello, es que muchas corporaciones catalanas/españolas, han sido vendidas a personas extranjeras, que sí han visto el recorrido para el futuro de dichas empresas.

Por ello, ha resultado más complicado el acercamiento entre ambas comunidades, la extranjera y la nacional en lo que se refiere a los negocios. La relación se ha convertido más en formato vendedor y comprador que socios para compartir el futuro.

Como connotaciones negativas al respecto, la tentación nacional a la picaresca (no obrar de forma transparente y profesional con el objetivo de sobrevalorar las operaciones), hacen un flaco favor a nuestra reputación, otrora ganada por ser muy valorada en el extranjero.

He llegado a escuchar que “no me fío de un empresario catalán, porque me dijo una cosa y ha actuado de otra manera.”. Y eso, como catalán, duele muchísimo.

Sin embargo, debemos decir como atenuante también, que hay esperanza. Las Golden Nuggets (pepitas de oro) que hay aún en nuestra tierra, estamos haciendo revertir la situación poco a poco.

Sin ir más lejos Romero Premium Networking está creando su club de personas, con el objetivo primordial de ayudar, proteger y desarrollar relaciones personales y profesionales. Porque las ganas de crear empresas y negocios en Barcelona son enormes.

Hasta el punto de ver la ciudad como puerta de entrada para Europa y para Latam.

Así pues, debemos ser consciente que estamos en un lugar privilegiado geográficamente, y nos toca mejorar y potenciar el valor de Barcelona, para alcanzar ese lugar que se merece: ¡¡ser la ciudad más deseada para vivir del mundo!!

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