Volver a las esencias

Periodo de reflexión. Vivimos unos momentos extraordinarios que tienen muy difíciles respuestas. Pero como siempre podemos extraer estímulos positivos.  Se avecinan cambios… y muy grandes, ¿estaremos preparados?

No estaba seguro de crear este post dentro del huracán en el que estamos inmersos, pero me parece que ahora estamos en el ojo del mismo, por tanto, he decidido que el momento es ahora.

Empezar a preguntarnos quién ha sido el portador de este virus creo que no es lo más relevante en estos momentos, porque difícilmente se puede controlar una situación a escala global como tenemos en la actualidad. Pero quizás algún día sepamos a ciencia cierta, dónde empezó todo.

Lo que sí podemos hacer, es analizar por qué socialmente hemos llegado hasta donde hemos llegado. EL capitalismo parece el menos malo de los sistemas económicos y sociales en el mundo, y lo digo con muchas reticencias, pero al menos, en teoría, el que se esfuerza individualmente, puede conseguir, o no, su éxito. Basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la importancia del capital como generador de riqueza, donde los mercados se regulan de manera independiente a los gobiernos.  Pero creo que lo hemos llevado a unos extremos inabastables e incontrolables Conceptos como sobreexplotación, sobre producción, e hiperconsumismo caracterizaban al capitalismo actual. Vamos, que esta fuera de todo control humano. Por primera vez estoy notando en mis pies que el mundo nos está dando un gran aviso que ¡ASÍ, NO!

Yo estoy iniciando los 40, y debo decir que estaba totalmente enfocado antes de esta catástrofe pandémica… y lo sigo estando.  ¿Por qué? Pues porque ya había tomado el camino de los Valores Humanos como mi principal y única vía. Esa que siempre recuerdo a quien nos siguen en nuestro blog: Profesionalidad, transparencia, honestidad y compartición. Llevamos casi 5 años con esta filosofía, y la aceptación de la misma, se podría definir como el efecto de la bola de nieve: cada día es más grande. Pues bien, creo que esta vez, este parón global nos va a dar la razón. Muchas más personas se van dar cuenta que lo prestablecido ya no vale. Eso no quiere decir que poco a poco volveremos a los niveles de diciembre/enero de 2020. ¡Por favor, abrir los ojos! Un nuevo ordenamiento va a regir en cuanto recobremos la estabilidad sanitaria y podamos volver de manera habitual a la calle. Y no creo que sea controlado por los gobiernos como pretenderían. La destrucción de muchísimos puestos de trabajo, que NO se recuperarán, creará un colapso muy importante en las sociedades avanzadas, porque la brecha digital solo ha necesitado esta crisis pandémica y de valores para ver quién tiene recursos para sobrevivir y quien queda limitado y con posterioridad fuera de la sociedad. La revolución digital, la 4.0, ya ha explotado finalmente, y como el Vesubio hizo con Pompeya, arrasará a quien no esté preparado para el nuevo orden.

Porque el mundo digital acerca a las personas, a nivel geográfico, pero también elimina puestos de trabajo, así que nos acercamos a una sociedad en que la emprendiduría, va a tomar la delantera a la vida asalariada, y para ello, debemos tener en cuenta a los valores humanos, y así podernos diferenciar de la competencia que no lo haga o esté en su filosofía.

Porque si creemos que vamos a poder engañar tanto como se hacía a nivel presencial en los negocios y en el servicio al cliente, estamos muy equivocados. La marca seremos nosotros, las personas, así que se valorará la transparencia desde el primer momento hasta el final de una transacción empresarial, no solo una vez, sino cada día. Que se trabaje con honestidad y siempre se ofrezca lo mejor para el cliente, con el objetivo de la excelencia como profesional, y por supuesto se compartan los valores entre las empresas y los clientes.

Quien no se ajuste a estos parámetros, lo pasará fatal, “gracias” a la reputación que nos generaremos digitalmente. Tiene como punto positivo que, si es buena o mejor, tu marca se acelerará positivamente, pero como se trabaje hacia el engaño, el individualismo y la falta de profesionalidad, el valor de la marca tendrá un impacto muy negativo, y además existe el riesgo de que toque también a las personas, no solo a la marca empresarial, sino a los individuos que la representan.

Entonces, los que nos gusta ver el vaso medio lleno, ¿podemos vislumbrar una época dorada? Yo así lo veo, es más lo anhelo. Porque nuestro mundo necesita que las personas despertemos y nos conformemos con mucho menos, pero de más calidad, pero en todo, no sólo en temas materiales. Cuidar las relaciones en este caso, las profesionales, deben basarse mucho menos en el negocio en sí, y más en el compromiso mutuo de crecer en la relación y en su entorno. Porque es mucho más fácil tomar decisiones empresariales cuando conoces más el entorno, y es literalmente imposible hacerlo solo, sin compañeros de viaje, tus clientes / partners / proveedores.

Volver a las esencias

Veamos más las oportunidades de negocio desde el aspecto humano, lo que podemos ganar económicamente es un incentivo, pero no lo puede ser todo. Conocer más y mejor a nuestro cliente o proveedor, y con voluntad de compartir nuestros proyectos e ideas, pueden generarnos muchos más estímulos que nos beneficien a todas las partes, y al mismo tiempo.

Mi recomendación, comparte, valórate, y no arriesgues tanto yendo solo por la senda de lo desconocido. Para reducir el riesgo a la traición y a la frustración, vende más valores y menos productos, se te acercarán más los tuyos que no los otros… esa es mi experiencia y cada vez es mejor. Dad siempre si queréis recibir, pero cuando des demasiado, para y no des más. Pero no os quejéis, simplemente esa persona no es afín a tus valores. Pero persiste y sigue tus valores, encontrarás a tus pepitas de oro.  Para ello, transmite tus valores y comunícalos mucho por todos tus canales posibles, ¡sobretodo en el online!.

BARCELONA’S MEDITERRANEAN GASTRONOMY EXPERIENCE 2019

5/5 (1 Review)

Deja un comentario