La Mamounia: servicio elegante y refinado al máximo

Un alojamiento 5 estrellas caracterizado por su lujo y sosiego adquirido por su larga vida como hotel exclusivo

La Mamounia, el gran palacio de Marrakech

La aventura de realizar un hotel como La Mamounia nace de la inspiración de recrear el mundo de fantasía surgido de las garden parties –nzaha en árabe- organizadas por el príncipe Mamoun en uno de los jardines –arsats– con los que su padre, el sultán Sidi Mohammed Ben Abdallah, le obsequió como regalo de bodas. Cumplía el siglo XVIII y el arsat al-Mamoun alcanzó notoriedad en Marrakech por su inigualable belleza adosada a los muros rojizos de la muralla. Aquel sencillo parque de ocho hectáreas de olivares no cayó en el ostracismo y dos siglos más tarde, el arsat del príncipe floreció de nuevo para servir de fastuoso esparcimiento a la clientela de un hotel vinculado a la Compañía de Vías Férreas de Marruecos. Nacía en 1923 La Mamounia.
Y desde esa fecha, La Mamounia acoge a viajeros de todo el mundo, tanto anónimos como famosos. Una Casa cuya historia se remonta al siglo XII, arropada por las murallas medievales de Marrakech… una Casa indisociable de sus magníficos jardines, ofrecidos al Príncipe Al Mamoun como regalo de bodas en el siglo XVIII. Desde entonces han transcurrido siglos de cultura, de refinamiento y maestría. La Mamounia lleva inscrito en su espíritu este prestigioso pasado, esta cultura arábigo-andaluza rebosante de colores, formas y materiales.

Los arquitectos Henri Prost y Antoine Marchisio fueron los encargados de conciliar en el palacio su regio pasado con dosis de glamour francés llevando el proyecto hotelero a un primer nivel de monumentalidad marcado por sus raíces marrakchíes y por su decoración art déco. Tradición local y vanguardia de la época. Esa inicial andadura llevó a una siguiente etapa definida por la expansión de cincuenta habitaciones a otras cien más en 1946 y así hasta las reformas sucesivas, en 1950, 1953 y 1986. Convertido en algo más que un hotel de lujo, La Mamounia era un lugar donde se instalaban artistas y bohemios a la búsqueda de escenarios exóticos. Incluso desembarcaban con sus propios muebles para establecer su período de residencia temporal. La moda de Marruecos y Marrakech como destinos sugerentes para la jet set europea y estadounidense atrajo no sólo el registro de celebrities rutilantes como Edith Piaf o Chaplin sino que empezaron a ser interesantes para Hollywood.

Morocco y Alerte au Sud, ambas de Josep Von Strohein y, por supuesto, El hombre que sabía demasiado, el auto-remake de Alfred Hitchcock con La Mamounia como privilegiado plató para James Stewart y Doris Day.
Ya se lo confesó sir Winston Churchill a Franklin D.Roosevelt mientras contemplaba una puesta de sol desde sus aposentos durante una de sus numerosas estancias en el que fue su cuartel general de reclusión pictórica y donde redactó gran parte de sus memorias: La Mamounia “es el lugar más encantador del mundo”.

Un servicio superior

Este elegante y emblemático hotel ofrece habitaciones glamurosas con un toque local indiscutible, para nosotros el Palacio que soñamos en la Medina. El servicio que recibimos, fue excelente y muy amable, tanto en el servio de habitaciones como en general en todo el hotel.

La Sra. Lamia El Ghorfi y la Sra. Meryem Mikou coordinaron nuestra estancia alcanzando las más altas cotas de perfección. Sin lugar a dudas, un servicio maravilloso, cálido y realmente único.

La gastronomía: sublime

Disfrutamos de nuestros mejores momentos culinarios en Le Marocain, el restaurante marroquí cuya arquitectura y decoración arábigo-morisca está resguardada por el frondoso palmeral del parque de La Mamounia, con menús especialmente diseñados por el chef ejecutivo Mr Rachid Agouray, quien reinterpreta el arte culinario nacional, de mano de los fogones de su madre. Atraído por la cocina desde su infancia, con ella se dejó atrapar por el arte de la gastronomía, aprendiendo a dominar las delicias clásicas de su cocina, y cuya experiencia en la cocina marroquí es única. Disfrutamos su toque personal y sus fusiones creativas que reunió en sus giras por el mundo ofreciendo deliciosos platos con lo mejor de la cocina tradicional y moderna.

Además, también tuvimos la oportunidad de ser mimados por el Chef Sommelier, el Sr. Mikael Rodríguez, quien nos abrió un nuevo mundo de vinos sorprendentes que se encuentran en el nivel más alto de los vinos y mezclas individuales europeos. En general, estos pocos días fueron como estar en el paraíso, nos sentimos como en casa y nunca lo olvidaremos, con la esperanza de volver pronto y disfrutar de este maravilloso hotel

La Mamounia, el hotel más mítico del continente africano. La parada obligada en Marrakech de todo apellido ilustre (Chaplin, Cruise, Aznavour, Cardinale, Gaultier, Mandela, Saint Laurent, Deneuve, Ronald Reagan…). Es un honor poder incluir nuestros apellidos ante tantas personas relevantes de diferentes épocas y nacionalidades.

Si lo debo definir en una sola palabra: inigualable.

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